jueves, 21 de agosto de 2014

5 evidencias de por qué la gente habla más y actúa menos



En la vida cotidiana, para salir del “paso” en muchas ocasiones se suele aseverar que se cumplirán con ciertos objetivos, pero posteriormente cuando se requiere de acción no hay avance. La importancia de cumplir lo que se promete se ve afectada y la imagen de la persona se daña.
Empeñar la palabra de manera correcta es algo que se aprende desde lainfancia, de acuerdo con Martha Alicia Chávez, psicoterapeuta autora de “Tu hijo, tu espejo”, un niño puede decir mentiras pormiedo a ser castigado o por vergüenza a algo considerado como inadecuado.
Desde pequeñitos aprenden de una manera muy intuitiva, casi visceral, a percibir las reacciones de papá o mamá, no es que lo razonen, más bien, aprenden que cuando dicen cierta cosa mamá sonríe; y que cuando dicen otras cosas que no le gustan, entonces hay regaños y gritos".
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¿Por qué sucede?
Estas conductas por lo general continúan en la vida adulta, aplicables a los diferentes ámbitos de la vida, y una persona puede mostrar ciertas “evidencias” de este comportamiento, que finalmente puede traerle consecuencias negativas. Las siguientes son algunos ejemplos.
Le decimos a la gente lo que creemos que quieren oír para que estén contentos
1. Por quedar bien. Michelle Gielan, experta en sicología positiva y cofundadora delInstitute for Applied Positive Research, explica que las personas suelen hablar mucho,prometer, porque creen que con ello conseguirán lo que quieren o para asegurar que le van a “gustar” a alguien.
2. Mantener el orden. Cris Burguess, sicólogo de la Universidad de Exeter, explica que las personas siguen ciertas “reglas socio-convencionales”, para que todo pueda seguir funcionando con el menorconflicto posible.
Por ello, cuando un empleado se enfrenta ante un olvido o incumplimiento de una tarea, prefiere “prometer” (hablar mucho) sobre cómo lo corregirá o qué hará en el futuro para mejorar, que entrar en un conflicto, pero si no tiene un plan de acción, esto hará que quede mal.
3. No lastimar. José Bustamante, sicólogo autor de “¿En qué piensan los hombres?”, afirma que los hombres prometen a las mujeres llamarlas, por ejemplo, porque sienten la obligación de decirles a ellas lo que quieren escuchar, no quieren hacer daño, pero en realidad no tienen la intención de cumplir con su palabra.
4. No son conscientes. Menos evidentes son los conflictos internos que están fuera de la conciencia en el momento en que se hace una promesa, muchas de las personas dicen las cosas con sinceridad, asevera la sicóloga Melissa Ritter, coautora de “Sicoanalisis Contemporáneo en Acción”.
Sólo una fracción de los pensamientos y sentimientos están en la conciencia. A menudo las promesas se centran exclusivamente en los sentimientos que son más favorables y menos amenazantes para nuestra sensación de bienestar”.
5. Miedo. Ritter explica que las personas se organizan sicológicamente para protegerse contra la angustia emocional. Por ello es lógico pensar que ante una situación de reacción “rápida” las personas hablen mucho, aunque posteriormente, cuando el miedo baja, no lo lleven a la acción.
No mantener una promesa es lo mismo que faltarte al respeto a ti mismo, en última instancia, eso puede dañar la imagen que revelas, la autoestima e incluso tú vida.
Se sincero, la gente respeta la honestidad, incluso cuando se enfrentan a una respuesta que puede no ser exactamente lo que quieren oír.
La importancia de cumplir lo que se promete, va más allá del instante en que se hace, por ello considera tus opciones antes de hablar de más.





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