miércoles, 16 de julio de 2014

El #docente tóxico es aquel que

El docente tóxico es aquel que…

1. Dice que Siempre se ha hecho así. Odio oír esta frase. Lamentablemente se trata de una frase muy repetida y común en determinados docentes. Creo que transmite una idea de la Educación muy equivocada, ya que fomenta el inmovilismo y la falta de innovación. Siempre desconfío de las personas que pronuncian esta frase cuando se les hace algún tipo de propuesta. Suelen ser docentes que llevan largo tiempo en un mismo centro educativo y desempeñando una mima labor. Con esto no quiero decir que lo que funciona en un centro deba cambiarse. Simplemente digo que hay que tener la visión de que incluso aquello que fusiona, tal vez es posible que funcione incluso mejor, y aquello que no funciona, tal vez es conveniente sustituirlo por algo que creamos que puede ser mejor.
2. Propone, pero no dispone. El docente tóxico suele ser muy dado a realizar propuestas, pero a pedir a otros compañeros que las lleven a cabo. Se trata de un tipo de docente que al principio da un paso adelante para, a continuación, dar dos pasos atrás. Reconozco que en algunos momentos me he dejado llevar por esta mala praxis. Se trata de un docente de palabra y de escasa acción. No suele ser consciente del trabajo implícito que supone una propuesta, por acertada que sea. Al respecto, suele ser muy común en los claustros y reuniones de equipos docentes. También es muy frecuente en sesiones asamblearias.
3. Explica mucho y enseña poco. El docente tóxico entiende la Educación como una mera transmisión de conocimientos. Es un profesor que explica de forma unidireccional. Puede ser que explique bien, pero no enseña. Puede que sea un buen especialista en la materia que imparte, pero le falta pedagogía a la hora de afrontar una sesión lectiva. Se trata de un docente que se preocupa por hacer una buena clase, pero no invierte el mismo tiempo en pensar cómo podrá enseñar aquello que sabe para que llegue a todos sus alumnos.
4. No mira a los ojos de la gente. El docente tóxico no mira a los ojos de la gente. Es un docente que se relaciona poco y mal con sus compañeros, bien porque no le interesa, bien porque lo concibe como una pérdida de tiempo. Se trata de un docente que no le da importancia a las relaciones interpersonales, que tiene poca empatía. Además de ser un docente tóxico, es un docente invisible. Se trata de un compañero que vive su trabajo de una forma tangencial, que no se compromete con nada ni con nadie, que rehuye cualquier tipo de responsabilidad, que intenta pasar lo más desapercibido posible, que no no se sabe el nombre de todos los compañeros del claustro, que..
5. Oye, pero no escucha. En el artículo titulado 5 consejos para aumentar la empatía con tus alumnos ya hablé de la distinción entre oír y escuchar. El docente tóxico tiene la manía de no escuchar a los que le rodean, entre otras muchas cosas porque tiene el convencimiento de que poco o nada aprenderá de estos. Es un docente al que mientras le hablas, sabes que tiene el pensamiento en otro sitio, sabe que aquello que le estás diciendo poco a nada le importa.
6. La culpa la tiene… El docente tóxico es aquel que cree que todos tienen la culpa, excepto él. Culpa a sus alumnos porque no le entienden, culpa a equipo directivo por su gestión, culpa a la administración por el sistema educativo, culpa a los padres por cómo educan a sus hijos, culpa a… El docente tóxico carece de la perspectiva para creer que muchos de los cambios y mejoras deben empezar por uno mismo. El docente tóxico culpa, pero no se interroga a sí mismo. Personalmente, es un tipo de docente que ejerce una influencia muy negativa en los claustros, ya que su visión de la Educación puede resultar muy contagiosa. Además se trata de un docente con el que es difícil establecer un diálogo, ya que parte de una visión muy cerrada de lo que entiende como Educación.
7. Es funcionario, luego docente. El docente tóxico es un docente de profesión, pero no de vocación. No digo que esto sea negativo, pero lo cierto es que plantearse una vida laboral en una profesión tan exigente como la nuestra requiere en cierto modo una cierta actitud vocacional. El docente tóxico sabe que vive de su trabajo, pero también tiene claro que no vive por su trabajo. Creo que a la larga acaba siendo perjudicial tanto para este docente, como para el resto de sus compañeros.
8. Confunde lo personal con lo profesional. El docente tóxico comete el error de no diferenciar lo personal de lo profesional. Se trata de un tipo de docente que sabe mucho sobre los demás, pero que nos es capaz de gestionar esta información de una manera adecuada. Es un docente que habla poco y pregunta mucho. Hay que ir con cuidado con este tipo de compañero porque no siempre es capaz de de diferenciar entre una confidencia y una exclusiva.
9. No crea, copia. El docente tóxico tiene una gran capacidad para apropiarse de lo que no es suyo. Se trata de un compañero que invierte más tiempo en mirar lo que hace el resto de sus compañeros que no de proponer para sus compañeros. Personalmente es un docente al que me gusta tener lejos, porque no tiene el más mínimo interés en aprender.
10. Colabora, no coopera. El docente tóxico no tiene por qué ser poco trabajador. En Educación, existe una gran confusión entre lo que se entiende por colaborar y lo que se entiende por cooperar. En este sentido recomiendo la lectura del artículo Colaborar vs. Cooperar en el aula. El docente tóxico prima la colaboración por encima de la cooperación, o lo que es lo mismo, prima la homogeneidad sobre la heterogeneidad, tiende a excluir en lugar de incluir, prefiere trabajar con y no trabajar por, prima el esfuerzo individual en vez de la ayuda mutua.
Como he dicho al principio del artículo, hay compañeros que suman y compañeros que restan. En nuestro caso, no podemos elegir a los compañeros que trabajarán con nosotros. Pero creo que sí debemos ser capaces de dar ejemplo a todos aquellos que comparten el claustro al que pertenecemos. Ser un docente tóxico está al alcance de todos. De lo que se trata es de aprender a detectarlos y ser un ejemplo para ellos y para nosotros mismos. Como yo, estoy seguro que muchos de vosotros al haber leído este artículo os habréis sentido identificados con algunos de los rasgos a los que me he referido al hablar de lo que considero como un docente tóxico. Si es así te doy mi más sincera felicitación, porque, para cambiar, primero debemos reconocer aquello que no funciona en nosotros mismos y tener el convencimiento y la determinación de transformado y de ser un ejemplo que inspire a los demás también a su transformación.






Fuente: justificaturespuesta
@FreddEsZ