miércoles, 19 de marzo de 2014

Usted puede padecer de #nomofobia y no saberlo







El celular se ha convertido en un objeto imprescindible en nuestro
día a día. Gracias a él estamos conectados a nuestros seres queridos y
también es una fuente de información y entretenimiento inagotable: Redes
sociales, mensajería instantánea, emails, juegos… las posibilidades son
ilimitadas.


Según datos del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de
Ansiedad de España (CEETA) consultamos el celular una media de 34 veces
al día. Un uso excesivo del móvil puede desembocar en una adicción que
los especialistas denominan nomofobia.


La nomofobia se define como el miedo irracional a salir de casa sin
el teléfono móvil. El término es una abreviatura de la expresión inglesa
“no-mobile-phone phobia”. ¿Te ocurre a ti?


ANSIEDAD SIN EL MÓVIL

Estudios realizados por el CEETA revelaron que casi el 53 por ciento
de los usuarios de teléfonos móviles tienden a sentir ansiedad cuando
“pierden su teléfono móvil, se les agota la batería, el saldo, o no
tienen cobertura en la red”, explica la directora de CEETA en España,
Marina Dolgopol.


El elevado número de móviles en España hacen que “nuestro país sea
especialmente sensible a este tipo de nuevas enfermedades”, advierten
desde el CEETA, siendo las mujeres y los adolescentes los más propensos a
padecer nomofobia.


El comportamiento de los adultos es fundamental para que los niños no
abusen del teléfono móvil. Si las personas mayores no pueden dejar el
móvil ni siquiera en una reunión familiar o en una cena, los niños
imitarán su forma de actuar.


SÍNTOMAS DE LA NOMOFOBIA

La nomofobia crea inestabilidad, agresividad y dificultades de
concentración (síntomas típicos de los trastornos de ansiedad). Suele
estar acompañada de síntomas tales como malestar general,
hipervigilancia, inquietud o temor a estar desconectado y aislado.


Otros síntomas que podemos sentir son que el teléfono o que las
conversaciones mantenidas nos generan tranquilidad y que comprobamos de
forma constante la recepción de mensajes, mails y visitamos
compulsivamente las aplicaciones de redes sociales. Si sientes una
preocupación desmedida por lo que te pudiera suceder si no estás
conectado, estate alerta porque es otro síntoma de la nomofobia.


“Las personas que padecen de nomofobia expresan que su teléfono es su
vida, que lo es todo, y les brinda la sensación sobre todo de sentirse
acompañados”, asegura Marina Dolgopol.


¿CÓMO EVITARLO?

Según Dolgopol, “la clave es aprender a controlarse, desprenderse del
móvil de forma gradual, afrontar de forma aislada las sensaciones y
pensamientos negativos derivados de este padecimiento como pueden ser
las crisis de pánico”.


Para prevenir este problema, se recomienda a los padres evitar que
los hijos tengan conexión a la red desde su habitación y establecer unos
horarios para un uso correcto de las tecnologías.


“Hay que separar momentos. La noche es para dormir y, por lo tanto,
el móvil debe de estar apagado; del mismo modo, que la cena es para
comer y no para estar con el móvil”, explica la Directora de CEETA.


Desde el centro se recomienda acudir a un psicólogo para atajar el
problema lo antes posible si ya se ha detectado tener algunos de estos
síntomas. Todo sea para que nosotros dominemos el móvil y no el móvil a
nosotros.