miércoles, 2 de octubre de 2013

El resentimiento social y sus efectos


 SÍNTOMAS. ESTE SENTIMIENTO SE EXPRESA DE FORMA INDIVIDUAL Y COLECTIVA

El resentimiento social se manifiesta en las personas cuando asumen una actitud de frustración, odio, impotencia, rencor y rechazo hacia lo que provoca una situación dada; puede ser en la mayoría de los casos, por poderes establecidos públicos, sociales y familiares.
“El resentimiento social se da en una sociedad en que hay injusticia y desigualdad por un golpeo del Estado y de los poderes públicos. Cuando es por esta causa, el individuo la supera más fácil. Solo se necesita cambiar las condiciones y abrirle espacios de crecimiento y de humanización”, informa el sociólogo César Cuello Nieto, director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).
El contexto social en el que el individuo se desenvuelve condiciona el resentimiento social, y dependiendo del desarrollo de su conciencia, de su autoestima y de cuán favorable sea la vida, lo superará, dice el sociólogo.
Informa que esa sensación de sentimientos encontrados en el individuo (todos negativos) también puede ser colectiva. La provocan el abuso y el desmedido ejercicio de poder por los grupos participantes. Este malestar se expresa en rebelión, lucha, y los grupos se organizan para superar sus demandas, sostiene.
Cuello Nieto explica que el resentimiento se manifiesta de diferente manera. “A veces, escuchamos y vemos personas que expresan y actúan de una forma agresiva ante lo que, según ellos, ha dado lugar a que su vida no sea como la desean. Ahí entra otro tipo de resentimiento: el individual”.
Dice que las experiencias individuales son las que marcan ese malestar por situaciones familiares o grupales en que el individuo participa. Según él, puede haber sido una víctima, pero su conciencia se desarrolla como victimizado, una condena a sí mismo y, en algunos casos, la persona se aprovecha de esa victimización y la expresa en la sociedad con actitudes anarquistas, de rechazo a todo lo que se entienda fue partícipe de su situación.

EJEMPLOS DE UN INDIVIDUO RESENTIDO

César Cuello Nieto, director de Flacso, dijo que el resentimiento social suele expresar el rechazo hacia grupos y personas.
Ejemplo, si el individuo entiende que su pobreza es debido a que los ricos no permiten movilidad social a su ascenso, ni que tenga una vida más digna, en vez de superarse, se resiste a hacerlo. Las personas resentidas se identifican por su falta de estímulo, de metas propias en la vida, tienen una actitud de negar, de estigmatizar, condenar, rechazar todo lo relacionado con su estatus actual.

Un descontento generalizado
Cuando el maltrato verbal y físico genera una actitud de impotencia frente a los poderes establecidos, que pueden ser el de una familia en la que padres y madres son violentos y someten a sus hijos de forma abusiva, se da un resentimiento individual. Está presente en personas que fueron dañadas a temprana edad, y que luego arrojan todas sus frustraciones hacia una sociedad inocente, explica el director de Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), César Cuello Nieto.
Según su experiencia, en esta sociedad hay mucho resentimiento social, porque donde el 40 por ciento de la población es pobre y un 10 está en pobreza extrema, hay mucha exclusión y desigualdad. Es una sociedad en que la concentración del poder y la riqueza está en pocas manos.
Cuello explica que no se sale del resentimiento social con dádivas, con paternalismo; eso no sana el problema; al contrario, lo reproduce, porque el resentido, aunque se le den cosas, sigue siendo una persona que no se siente útil y crea más sentimientos de inconformidad. Esto, al final, produce una situación en la que la gente se siente atrapada, y va a seguir odiando, y rechazando todo lo que considera que es causante de su penuria y degradación humana, dice el sociólogo.
El profesional está convencido de que la salida no consiste en dádivas a la gente, a través de programas paternalistas y de asistencia. Eso es una salida de emergencia. No permanente. Lo correcto es sacar a estas personas de esa marginación de injustica social, porque es la única forma de que se empoderen de su vida. “Porque no es que la pobreza genera resentimiento; es la manera cómo se asimila el estatus. No es que todo el pobre es un resentido social, depende de los valores que se le inculquen”.
El director de Flacso dice que otra de las causas que provocan más resentimientos negativos en la sociedad es la falta de educación, porque genera exclusión. Y para contrarrestarlo, el Estado debe crear políticas sociales y educativas que permitan una salida y una movilidad social por esta vía. En este mismo orden, la sicóloga clínica Verónica Guzmán Franco confirma que en una sociedad altamente desigual y consumista, como esta, en la que lo más importante son los bienes materiales, es muy fácil convertirse en un resentido, pues las exigencias económicas y el afán de poder, principalmente económico, no van de la mano con el poder adquisitivo de la mayoría.
Esto, a largo plazo, crea sentimientos de envidia, celos e inconformidad, los cuales son frecuentes en las personas resentidas que consideran que la vida es injusta con ellas. No llegan a entender cómo otros consiguen con cierta facilidad aquello que, a pesar de haber luchado tanto por obtener, no logran conseguir, dijo.
La especialista asegura: “Tan solo pensar que una sociedad esté resentida o que exista un resentimiento generalizado entre las personas, de facto, produce una manifestación de amargura y desesperanza social”.
Explica la sicóloga que el medio social del ser humano comprende la relación con su entorno y de otros aspectos, como las condiciones de vida, en cuanto a trabajo, educación, alimentación, salud. Debido a esto, “se hace necesario que el Estado evite a toda costa, tomando en cuenta tanto las necesidades individuales y de la sociedad en conjunto, que prospere el resentimiento social”.
Guzmán Franco sugiere que las estrategias políticas de los gobiernos se dirijan al mejoramiento de las condiciones de vida.