sábado, 14 de septiembre de 2013

Relato del último amor..!!!


Todo romance comienza de alguna forma, de muchas formas de hecho, maneras tan diversas que nos sorprendemos cada vez que escuchamos las historias de personas cercanas a nosotros, sobre como conocieron a su pareja. Este relato se basa en cómo se inicio la utopía romántica del hombre, contada por él mismo, con “La Bella Donna” la chica del corazón que brilla en su pecho.


Él: Se me hace difícil hacer una descripción precisa de este relato sin perder la sutileza de las palabras que ustedes han de leer, pero aun así, lo intentare…
Ella siempre me había parecido una chica excepcionalmente hermosa como muchas otras en ese lugar, a primera vista, tenía aires de seguridad absoluta, pero con toques de sutileza y temor. Lo primero que detallé fueron sus pies, pues tenía unas hermosas zapatillas sin tacón de color blanco que los hacían ver muy atractivos, tenía también las uñas pintadas con un deseable color rojo carmesí, que le daban mucha fuerza pero delicadeza al mismo tiempo. En mi primera impresión no pude detallar su cuerpo, pues lo cubría hasta un poco más arriba de las rodillas, un vestido corto, adornado con pequeñas flores rojas, bastante sencillo a mi parecer, pero que a su vez, la hacía ver sumamente encantadora, “Es delgada” fue lo que pensé en ese momento.
Pude notar que sus manos eran comunes, no tenían nada admirable, manos de mujer bien cuidadas eso es todo,  brazos delgados, senos pequeños, cuestiones simples y complicadas a la vez, me gustó mucho el collar de perlas que tenía, pues le daba brillo a su rostro y compaginaba a la perfección con la blancura de su sonrisa. Tomando en cuenta que me sería sumamente difícil describir su rostro como realmente quería, pues no encontraría las palabras correctas en su momento, decidí no pensar y solo verla… y de repente pensé, “Es tan hermosa como esos paisajes de revista que jamás veré en mi vida” No fue romántico, pero fue lo que pensé. Así fue como la vi en mi primera impresión, aun sin conocerla…  aun sin haber hablado con ella, o haberla visto jamás, luego de eso simplemente no volví a pensar en ella, puesto que como era de suponerse jamás creí que llegase a pasar algo más que un simple saludo entre nosotros. Los días iban pasando, y la verdad ni siquiera me daba cuenta que ella existía, quizá leía un par de cosas que ella escribía, pero le daba poca importancia
Poco tiempo después empezamos a tener más contacto pues hablábamos regularmente por teléfono, seguidamente a eso, de una manera bastante inusual, tuve el primer contacto visual con ella, el punto es que yo la podía ver pero ella a mí no, conversamos largo rato… Yo la observaba con dificultad pues estaba oscuro y era tarde en la noche, aun así, no podía dejar de maravillarme al mirarla, todo era sumamente normal para ella, pero desde ese momento, desde ese preciso momento! todo dejo de ser normal para mí. No es que me enamore a primera vista, no es que le iba a decir que la amaba… Es simplemente que su mirada fue impactantemente atrayente, dulce, decidida, segura… fue una mirada que me dijo más de lo que debía en ese momento, yo lo pude ver y repito, para ese entonces todo era normal, muy normal para ella.
Debo confesar que su mirada más que cualquier otra cosa fue lo que me atrapo desde el principio… porque era algo que la hacía única, era algo que no me había pasado con otra mujer jamás. Así pues, fue como se puso en marcha ese sentimiento fortuito dentro de mí, sentimiento que seguiré relatando más adelante.
 
 


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Saber lo que otra persona siente por ti es realmente difícil cuando esta teme en decírtelo, intentar descubrirlo por si solo es tan complicado como tratar de salir de un bosque en el amazonas sin ningún tipo de guía, sin embargo, el Hombre tuvo que enfrentar este reto…


Él: Ensimismado en la penumbra de no saber qué era lo que ella pensaba o sentía por mí, y tratando de descubrir si yo le interesaba en algo, empecé a mirarla intensamente cada vez que hablábamos para ver si causaba alguna reacción en ella. Estas charlas, como las primeras que tuvimos, se fueron haciendo cada vez más interesantes, puesto que ella ya me veía y me oía, la verdad eran bastante divertidas, nos reíamos y conocíamos mucho hablando de nuestras anécdotas y experiencias vividas.

Como me encantaba su mirada, y para darle un toque divertido al asunto, un día se me ocurrió ponerle un apodo, algo gracioso pero que no le quitara el encanto que tenía, “Ojitos de Huevo” este apodo fue creado a partir de una expresión que ella hacia cuando decía: “¡NO!” pues abría los ojos de una manera bastante peculiar que los hacían ver muy grandes, cosa que me daba muchísima risa, pero me parecía adorable a la vez. Hablábamos hasta altas horas de la noche, la verdad no me daba sueño y generalmente yo me despertaba mucho más temprano que ella, es una dormilona lo debo confesar, no me importaba no dormir mucho, pues dormir temprano en las noches era perderme ese capítulo de la novela que estaba viviendo con ella, no quería perder ni un minuto en el que ella me permitiera verla, pues eso me hacía sentir que respiraba, que vivía, hacía que mis días rutinarios tuvieran un toque especial cada noche, más aun, cuando ella despertaba y me escribía me sacaba una sonrisa enigmática y sincera, a partir de ahí comenzaba la historia de esos nuevos días que jamás volvieron a ser iguales.

Ella decía muchas cosas interesantes en nuestras conversaciones, pero no algo de lo que yo quería escuchar, aun así, durábamos horas hablando, observándonos y empezando a sentir. Yo siempre estaba a la espera de una señal o de una mirada que develara lo que ella tenía adentro, me atraía tanto ese misterio y ese sentimiento de no saber nada pero creer saberlo todo, que bueno, decidí no esperar más y empezar a actuar con acciones que indirectamente incidieran en su mente, a ver si de algún modo causaba alguna reacción en ella, ciertamente funciono de alguna marera porque su mirada cambiaba con rapidez, ella me miraba de una manera más profunda, quizá preguntándose porque yo era así, que era lo que le pasaba conmigo, porque no podía dejar de mirarme, yo lo pude notar y lo confirme con lo que paso a continuación.

Un día normal como cualquier otro, ya a punto de despedirnos en la noche, yo le digo: “hasta mañana” y ella me responde de una manera muy natural “hasta mañana” pero su expresión tenia aires de inconformidad, note que había algo que quería decirme y entonces yo recalque, “No tienes nada que decirme” a lo que ella responde “no sé” ¡bingo! Fue lo que pensé en ese momento, pues ese “no se” sonó como un “sí, pero tengo miedo”. Sabía que pensaba algo o sentía algo y entonces la llame, pues ya me había acostado, ahí comenzó lo que yo llamaría la lucha por sacarle bocados de palabras que por alguna razón ella no podía decir naturalmente, pero lamentablemente ese hecho termino bloqueando lo que sentía, o al menos eso creo yo… la verdad no esperaba mucho, pero ella dijo lo contrario a lo que se suponía que tenía que decir, eso me devasto, en ese momento me dejo de importar todo y solo quería dormir… Así que dormí.

Al amanecer un día 1 de algún mes, comienzo mi día con la rutina habitual que lo regia, pero la diferencia era que mis ánimos estaban realmente bajos, lo cual no era común en mí, lo que había pasado la noche anterior me había dejado muy desconcertado, pues ella parecía sentir algo, pero al final según ella, no sentía nada!... la verdad no quise escribirle, no quise escribir nada ese día, pues lo que escribiera iba a hacer notar a las personas que me leían que me sentía mal. No quería que nadie lo notase, pues no me quería someter a la típica pregunta sobre mi estado emocional, entonces…

 A las 10:59am ella escribió:

 “Siento así como que quiero hablarte… Pero no sé si pueda”

Y 4 minutos después escribió:

 “Siento que se ha convertido en necesidad hablar contigo a diario”

No sé si realmente eso era para mí, quizá no debí interpretar eso como un deseo que ella tuviese de que yo le escribiera, pero lo hice, pues en ese momento comprendí que lo que había dicho la noche anterior era propiciado por cierto temor que tenia de expresar lo que realmente sentía, de esa manera, mi ánimo subió en un centellazo, porque era verdad! Lo que yo creía que ella sentía por mí, realmente lo sentía.

La confusión reinaba en ella, hasta tal punto que ni siquiera ella sabía lo que tenía, pasaban las horas y yo guardaba un silencio prolongado esperando que ella al ver mi mirada, se diera cuenta que yo ya lo sabía todo… Así pues, conversamos de nuevo, no la obligue a decirme nada, todo lo que hablamos simplemente fue espontaneo, ella me confesó que le aterrorizaba la idea de que todo fuera tan rápido, de que no que no era lógico sentir con tanta velocidad, y la entendí… pero le recalque, que si sentía no evitara hacerlo, pues yo no lo había evitado. Sumado a eso confeso indirectamente que no podía estar sin ver mis palabras, sin saber lo que escribía o sentía, eso le reconfortaba, ella me necesitaba porque yo la hacía perder la noción de la realidad, porque mis palabras le gustaban, ella noto que yo me fije primero en otra cosa antes que en su físico,  ella descubrió que yo sabía lo que contenía su mirada, que sus ojos eran la puerta de entrada hacia sus sentimientos, ella me quería, pero en ese momento no iba a decírmelo, más aun así, ese día me lo demostró.

Revelando sus sentimientos, lo que sentía por mí, la mezcla emocional que tuvimos, dio paso a ese deseo estar junto a ella, de conocerla, de tocarla, de besarla, pero por supuesto todo esto lo relatare en la siguiente parte. 
 
 


El primer encuentro personal de dos personas puede hacer que todo surja o que se acabe lo que aún no ha comenzado, más aun, el primer beso puede marcar el comienzo de esos sentimientos que no encontraban excusa para explotar y arder fogosamente, un beso dado de la manera correcta puede hacer sentir tanto que hace que la mente se nuble hasta tal punto donde no puedas pensar absolutamente nada, que se active un desprendimiento masivo de feromonas al aire donde cualquiera pase a tu lado lo puede notar, un beso puede ser lo más grandioso del mundo por unos segundos si se da con sentimiento y pasión, así pues, el hombre en esta etapa de la historia, vive uno de los momentos más felices de su utopía romántica con “La chica del corazón que brilla en su pecho” felicidad que nos va a relatar a continuación…. 


Él: enajenado por la belleza de aquella joven, que, además era sumamente inteligente, empecé a sentir un gusto mucho más fuerte hacia ella, pues aunque la detalle desde un principio, debo confesar que al comienzo no me fije en su físico, no le preste atención, pues como ya relate anteriormente, lo que más me cautivo en el inicio de todo fue su mirada y luego sus sentimientos. Recuerdo que aún no le había dicho lo bella que me parecía, realmente quería esperar el momento apropiado para decírselo, pues aun no nos habíamos visto en persona nunca, pero no dejaba de ver sus fotos una y otra vez, no podía dejar de deslumbrarme con su hermosura, no usaba mucho maquillaje pues ella no lo necesitaba para verse hermosa, cosa que me gustaba mucho porque eso revelaba esa preciosura pulcritud y gracia natural que poseía, me encantaba, pero aún no tenía ni el valor ni las ganas de decírselo.

Después de haber descubierto ese algo que ella sentía por mí, proseguí con ese hecho de alimentar una ilusión de la nada, no dejaba de pensar en el primer beso, le daba mucha importancia a ello pues yo sabía que eso podría ser muy influyente en todo lo que iba a pasar después, sustentaba esa ilusión con pensamientos agradables de lo que podría ser entre nosotros dos, eso hacía que ese deseo de verla por primera vez, de abrazarla y besarla se fueran haciendo cada vez más grandes, hasta el punto donde se hacían casi insostenibles. Todas estas sensaciones hicieron que decidiera lo que para muchos sería una locura,  temía en comentárselo pues no sabía cómo iba a ser su reacción, pero mi deseo era más fuerte que cualquier cosa y entonces, una noche le dije que pocos días después iban a llegar unas vacaciones cortas, que si ella deseaba y solo si ella lo quería, yo podría viajar hasta donde ella vivía solo para conocerla. Como era de esperarse su reacción fue quedarse en blanco, sin saber que decir o que hacer… Con temor y un poco de confusión mi dijo que sí, que aunque le aterraba la idea le daba curiosidad conocerme, no podía creer que yo decidiera esto, pues pensaba que no muchos podían hacer eso por ella, de ese modo, en esa semana adapte todo en la empresa donde trabajaba para que todo sucediera como lo estaba planeando.

Unos días después me encontraba preparando un pequeño equipaje con ropa para 3 días y mis artículos personales, además ese mismo día había comprado una hermosa cadena con un “dije” de plata con forma de corazón, que tenía incrustado una piedras preciosas que brillaban mucho, (El corazón que brilla) Ya encontrándome en esa ciudad, confieso que estaba estúpidamente nervioso, ella también lo estaba, pues me dijo que la iba a acompañar un amigo solo para el primer momento a lo que accedí sin problema, acordamos de vernos en un sitio concurrido a eso de las tres de la tarde, llegue al sitio, entonces decidí quedarme en un solo lugar esperándola, mi corazón se quería salir de su lugar y entonces la vi, allí venia ella, mujer delgada de hermosa mirada y poco maquillaje, solo un poco más baja que yo, con una franela manga larga de color blanco con rayas rojas, y un pantalón negro ajustado, la mire, sonreí y la abrace…

Seguidamente me presento a su amigo y empezamos a caminar, realmente no recuerdo las primeras palabras que le dije pues como ya lo mencione estaba sumamente nervioso, solo sé que nos empezamos a dirigir a otro lugar pues ese, solo era el punto de encuentro. (Jamás lo voy a olvidar por ser el primer lugar donde la vi) Llegamos a un centro comercial, allí su amigo se fue por otro lado y yo continúe con ella, empezamos a recorrer ese lugar hablando sobre muchas cosas, un momento después nos sentamos en unas mesas y empezamos a conversar ya viéndonos a los ojos. En ese momento no podía creer que de verdad la tenía allí frente a mí, con sus ojos a centímetros de mí y su boca también, entonces, llego el momento donde empezamos a hablar de nosotros, ella como había pasado anteriormente reprimió sus sentimientos, me empezó a decir cosas que en ese momento no tenían sentido para mí, de cierto modo la conversación tuvo como concluso que yo debía bajarme de la nube.

En ese momento no sabía que sentir, estaba sumamente confundido, ella me dijo que si yo creía que había perdido el viaje, a lo que respondí efusivamente que no, pues el solo hecho de verla había hecho que el viaje valiera la pena para mí, estaba desconsolado, pero no deje que eso me desanimara, pues como al principio, yo sabía que ella solo estaba confundida y por eso decía todas esas cosas, decidí tomarlo con calma, entonces para alivianar un poco la situación saqué mi detalle, el corazón que brilla, se lo di y le dije que la verdad quería que lo usara siempre, que le sirviera como recuerdo de que yo existía, que estuve ahí en ese momento con ella, y que a pesar de lo que me había dicho, ya lo que yo sentía no iba a cambiar, a ella le encanto y se lo puso de inmediato, después de eso simplemente dejamos de hablar de nosotros y todo termino tranquilo esa noche.

Al día siguiente nos vimos en la tarde de nuevo, el punto de encuentro fue el mismo y luego nos dirigimos a un par de centros comerciales más, debo confesar que ella es una excelente guía, en este día obviamos el tema de nosotros y simplemente la pasamos bien, pero de mi mente no salía ese beso que, después de lo que había pasado el día anterior dudaba en lo absoluto que fuera a suceder. Ya en un sitio donde íbamos a comer empecé a tomarla de las manos, yo ardía por dentro y no pude evitar darle un beso en las manos, ella se sonrojo muchísimo, yo reía y me sonrojaba también, literalmente era el primer contacto que mis labios tenían con su piel, luego de eso, no pude evitar seguirle besando las manos, como cual caballero besando educadamente las manos de una damisela en el siglo XVI, ella me miraba en ciertas ocasiones como preguntándose porque yo era tan atrayente, preguntándose qué clase de loco era… de ese modo, el segundo día fue muchísimo mejor que el anterior, terminábamos agarrándonos la mano por la calle, finalizando el día con el deseo de estar con ella todo el tiempo que fuera posible, porque en ese tiempo todo era perfecto. Me comento que me iba a decir todo lo que sentía, pero al día siguiente, le pregunte que porque quería esperar y me respondió que era porque podría abrazarme si sentía miedo, a cuya frase me quede sin palabras, eso entro en mi corazón como un sentimiento de alivio y convicción de que ella de verdad quería sentir, pero necesitaba ayuda, así pues, termino ese maravilloso segundo día.

El tercer día nos vimos en un parque, ya finalizando la tarde, la vi venir hacia mí y simplemente casi me volvía loco su forma de mirarme y sonreírme, empezamos a caminar por el parque y aun yo aguardaba el silencio respectivo ante la situación que se avecinaba, nos sentamos un lugar bastante solo donde concurría poca gente, empezamos a hablar y para ella fue un tanto difícil decir las cosas, entonces yo empecé a acariciarle el cabello, consentía su mejilla con mis manos y la miraba directamente a los ojos, ella me dijo entonces lo que sentía sin temor, en ese momento yo sentía que todo había sido casi perfecto, ella no dejaba de mirarme a los ojos y nos abrazamos fuertemente algunas veces, yo estaba sumamente emocionado, mi corazón latía muy fuerte pues lo que sentía no pasaba desapercibido ante la situación de romance que caracterizaba esa tarde, dentro de mi estaba ardiendo de deseos por tocar sus labios con los míos, entonces, en un momento quedamos con nuestros rostros tan solo a 5 centímetros de separación, nos mirábamos mutuamente a los ojos, mi corazón se aceleró tanto que empezaba a dolerme, y entonces no lo soporte más y le dije que me moría por besarla, me moría por un beso.. ella aguardo silesio, dándome así la respuesta que tanto deseaba, entonces la tome del rostro y la bese, desde que toque sus labios simplemente deje de pensar y me dedique solo a sentir, tenía un dulce sabor en los labios que hizo más magnifico y delicioso el beso, la besaba con suavidad pues solo me inspiraba ternura, ella me tomo del rostro también y entonces el beso se hizo prolongado, fue algo que me hizo sentir tanto como no sentía hacia muchísimo tiempo, fue tan extraordinario que aun puedo sentir su sabor en mi boca, no quería despegarme de sus labios, pero el beso finalizo dejando atrás unos pocos segundos que por haber sentido tanto, se transformaron en un momento eterno, luego nos abrazamos tan fuerte que aun puedo recordar su aroma, aquí ahora, recordando ese momento se me hace un nudo en la garganta por el deseo inesperado de volver a sentir algo como lo de ese día. El día término de la manera más magnifica posible, al despedirnos nos abrazamos efusivamente, “las despedidas no me gustan” nos dijimos mutuamente, a lo que ella agrego que me iba a extrañar, entonces mi viaje termino de ser perfecto, yo estaba triste, pero estaba más feliz que eso porque había logrado que ella sintiera, que deseara, y que me besara…

Para mí lo fue todo esos 3 días junto a ella, nada salió como me lo imaginaba sino mejor, la iba a extrañar tanto como a su boca pero tenía que volver, intentar describir un beso perfecto no tiene tope en su nivel de dificultad, pero para mí, si un beso se acerca a la perfección fue ese que le di a la chica del corazón que brilla en su pecho, dejándome como legado un deseo profundo que empezar a quererla de verdad.
 
 


 
Todos los romances tienen su final, finales inéditos que suceden sin premeditación, por razones tan diversas como por las que se comienzan, es algo así como el ciclo de la vida, donde todo tiene un comienzo, un desarrollo y un final. He aquí donde El Hombre, termina de relatar su utopía romántica con “La chica del corazón que brilla en si pecho” de esta manera dejemos que el mismo nos cuente.

Él: Tenía la certeza de que todo iba a suceder, pero también tenía el temor de que nada sucediera. Luego de mi regreso de ese magnífico viaje donde la conocí, la abrase y la bese, mis ganas de verla esas sustancialmente proporcionales a el cariño que sentía por ella en ese momento, cosa que hacía que la ilusión creciera de manera desproporcionada, agregándole a esto que ella siempre estaba pendiente de mi, creando una situación de romanticismo constante que me volvía loco, pues me dejaba ser romántico y le gustaba todo esto. Este era el momento donde en las conversaciones los “te extraño” abundaban como cual pez exótico en arrecife de coral, de esa manera, poco tiempo después de haber vuelto, me entere que tenía que volver a viajar a esa ciudad por cuestiones de trabajo, y posiblemente me mudaría a vivir allá también, entonces se lo comente…
He aquí donde comienza esa parte de la historia donde todos se preguntan ¿Por qué? Luego de habérselo comentado, su actitud fue de tipo negativa y confusa, ella nuevamente tenia esta confusión estúpida que la consumía, y yo de nuevo me encontraba luchando para convencerla que todo estaba bien, y que nada malo iba a pasar, pero cualquier cosa que decía generalmente terminaba en conflicto, conflictos por confusiones, malinterpretaciones y todas esas cosas que simplemente no llevaban a nada cualquier conversación que tuviésemos. Sin embargo yo intente mantenerme firme ante la situación pues no deseaba dañar lo poco que ya había logrado, e intente desacelerar el ritmo con el que llevaba las cosas. Ahora me encontraba en este momento donde sientes ese nudo en la garganta, porque su indiferencia ante lo que yo estaba haciendo era notable, por alguna extraña razón empecé a pensar que no le importaba tanto como yo deseaba importarle, cosa que me frustraba demasiado pues no encontraba manera de hacer que eso sucediera, ella era así tipo razón sobre razón y yo tipo sentimientos sobre razón…
Pasaba así el tiempo y la historia entra en una etapa crítica donde algunas cosas empiezan a cambiar con respecto a lo que era apenas unas semanas atrás, cosas notables que me hacían sentir mal, entonces yo buscaba la manera de decírselo, y ella simplemente me neutralizaba con cualquier palabra de modo que, generalmente terminábamos disgustados. Está claro que nada es tan bonito como debe ser, no era eso lo que yo buscaba, lo único que quería es que ella me demostrase al menos de 1 manera que me quería, mi temor por seguir invirtiendo sentimientos en una persona en la que ahora tenía dudas era muy grande, ¡a todo el mundo de pasa! Nadie quiere enamorarse solo, yo sinceramente no estaba dispuesto a eso, no tenía necesidad, pero ella no lo comprendía y solo me daba excusas banas con respecto a su actitud.
Las cosas no mejoraban con el tiempo, la indiferencia se hacía cada vez más notable, hasta el punto que podrían pasar varios días para un “hola” apareciese en el tiempo y espacio de la historia, y entonces la necesidad por ende, fue disminuyendo, así mismo el deseo, y consecuentemente la ilusión también, no comprendía en que era lo que fallaba, que era lo que me faltaba, no había manera de que lo entendiera, y poco a poco se acababa la necesidad de entenderlo. La situación con sus discusiones y todo esto se volvió tan intolerante para mí, que un día no lo soporte más y la puse entre la espada y la pared. “Me vas a querer de verdad y con sinceridad o no me vas a querer” Fue la última frase que le dije, al lo que ella respondió que estaba pensado… Fue un golpe que causo estragos…
Pasaron unos cuantiosos 15 días en los que básicamente no nos dijimos ni “hola”… No es que su ausencia hacia que ella me dejara de gusta, lo que hacía era que yo me interesase en otra chica, con la cual mantenía una comunicación  concurridamente, cuestiones muy básicas al principio, era muy interesante lo que hablamos, pero de igual manera yo intentaba mantenerme al margen con respecto a lo que sentía, pues no estaba pensando en pretender a dos mujeres al mismo tiempo. Entonces luego ella apareció, (La chica del corazón que brilla en su pecho) empezamos a hablar y a comunicarnos un poco más, pero de igual manera la situación ya estaba dañada, ya las cosas había cambiado mucho, por lo menos en mi caso, y aunque aun me gustaba e intentaba algo con ella, no empeñaba sentimientos que sabía que no eran correspondidos, ya no me importaba mucho lo que le escribía, ya no estaba tan pendiente de ella como antes, y aunque lo deseara, no lo podía hacer, porque entonces ahora estaba empezando a sentir este interés repentino por esta nueva chica, con la cual no dejaba de escribirme, era una cuestión de reacción, un deseo por escribirle que aunque en ocasiones se ausentaba, la insistencia de ella misma hacia que renaciera a cada momento.
De este modo “la chica del corazón que brilla en su pecho” fue perdiendo ese preciado puesto que poseía en mí, yo no se lo decía, pues esto no iba a generar más que conflictos, pero así sucedía…
Entra esta etapa final de la historia donde yo me encontraba sumamente confundido, confundido entre dos mujeres que por su lado me ofrecían pero me quitaban cosas a la vez, confundido porque ahora yo me encontraba viviendo en esta ciudad donde las dos residían, confundido porque no quería cometer errores ni jugar con nadie. “la chica del corazón que brilla en su pecho” simplemente estaba ausente, ella solo, desapareció… Yo ya no lo podía soportar más, y decidí de forma definitiva no seguir en el intento de pretender algo con ella, y es que simplemente cuando no se demuestra el interés todo muere, no quería seguir haciendo el papel del idiota y no lo hice, profundizar en como acabo todo es darle excusas al pasado para revivir, por eso esto termina con una frase que ella me dijo algún día “Tu si me conquistaste, pero simplemente no fue el momento.”
Las historias de amor tienen sus altas y sus bajas, como una montaña rusa, y así como la montaña rusa, también tienen sus parada, yo llegue a mi parada y decidí bajarme, recordando que en la vida uno no se monta en una sola montaña rusa y se queda ahí para siempre, uno se queda en la montaña rusa que lo haga más feliz