viernes, 6 de septiembre de 2013

Pienso en ti.


    
 Esta noche he decido de nuevo sentarme en el ordenador, abrir una hoja de Word y escribir lo primero que salía de mi mente. Pienso en ti. Debería estar pensando en mí, o en mi madre, o en la situación económica que me embarga, o en los detalles que tengo que resolver en mi trabajo. Quizá deba estar pensando en estudiar matemáticas pues voy muy mal en esa materia de la universidad, o tal vez deba estar pensando en cómo solucionar los problemas de mi hermana menor. Debería estar pensando en que voy a comer mañana, o que llamadas debo hacer para adelantar mis cuestiones personales. Es probable que debiera estar pensando en Dios… Pero no, Pienso en ti...

     Pienso en cómo estás justo ahora, en qué estás haciendo, en qué piensas, incluso pienso que sientes. Porque para mí es importante como te sientas, es importante saber qué te pasa, es importante saber que te aflige, saber qué quieres decir y por qué quieres callar. No hace falta con que guardes silencio para que crees incertidumbre en mi ser. Me importa saber que apresa tu alma porque tú misma eres lo más importante para mí en este segundo. Y aunque no confíes en mí, o no me quieras lo suficiente, quiero que sepas que estás aquí, justo aquí, dentro de mi pecho, donde todo se revuelve y se destruye a pálpitos por silencios, lagrimas, sentimientos, y una necesidad de sentir que me quieres, que sinceramente, me está reventando la madre.
     No me basta con solo decirte que te quiero, no me basta con que sepas que te quiero, no me basta con que me quieras y ya. Si he decidido luchar por ti, tú, debes cubrir mi espalda. Porque el amor no es cuestión de dar sin recibir, ni dar por recibir: El amor es reciprocidad natural, es una necesidad de dar algo de ti por el simple hecho de dar. El amor nace de dos, porque cuando nace de uno es solo ilusión. Ahora, ¿Piensas tú en mí? Si lo haces, te invito a que lo digas; si no lo haces, te invito a que lo hagas. Te quiero en una oscuridad inminente, como si estuviese entre las sombras esperando que ilumines una parte de mí, una parte que desde hace mucho ha estado opacada. Aparece, porque te necesito. Necesito tomarte de la mano, y que sepas, que amor se trata de caminar juntos, y no soltarnos nunca el uno, del otro.