viernes, 6 de septiembre de 2013

No son palabras vacías, son mi vida.


Estoy cansado de escribir… escribir tantas cosas y a veces no cumplir mis propias palabras, pero “el escritor aprende de lo que algún día escribió” me dijo una sabia en las letras, entonces relatemos como es que he llegado a este punto en mi vida, donde la escritura de nuevo, me hace socavar en los hechos que rigen mi propia existencia.


Todo comienza con una palabra: Comenzó así, una historia de las muchas historias de mi vida que ahora ha terminado. No termino con una palabra, desafortunadamente; termino con muchas, pero una de las últimas frases con la que termino fue absolutamente determinante en mis ganas de que todo acabara de manera rápida, pues estas, acabaron con todo mí ser de manera fulminante. Un disparo a quema ropa hubiese sido menos doloroso, un guillotinazo o una inyección letal… Pero fui golpeado con lo único que una mujer puede golpear a un hombre y hacer que este se derrumbe totalmente, palabras…

No es carismático ser dramático, no es el drama lo que me caracteriza, el drama es este toque pasional que se le da a una situación para hacerla más profunda de lo que es, a veces sin ser necesario, pero a veces sin poder controlarlo, no es drama lo que quiero generar con estas palabras. La decisión de escribir esto, la tome pensando en que ustedes, y yo, merecemos darnos cuenta que un ser que escribe, es solo una persona que tiene una capacidad especial, como un ser que canta o un ser que actúa, es solo un don, y que este ser, no está exento de la imperfección, aunque sus palabras sean perfectas.

Porque, ¿Qué es la perfección? Según la biblia es Adán y Eva antes de que comieran del fruto prohibido. Según la evolución es el intrínseco sistema de conexiones, señales y sensaciones que posee el organismo de los seres vivos y hacen posible la vida biológica en la tierra. Según muchos escritores no es “cuando no hay nada que agregar, sino cuando ya no hay nada que obtener”. Entonces, para usted y para mí. 
¿Qué es la perfección?

Para usted, no lo sé. Para mí, tampoco…

He escrito varias historias de amor “perfectas” otras no tan perfectas, estas historias llegaron con inspiración por relatos de la vida propia, anécdotas, canciones, poesías, personas o simplemente sentimientos encontrados que no encontraron otra manera de salir sino mediante la palabra, he escrito manuales para aprender a amar, pretendiendo mostrarle a muchos como pueden confiar en el amor, esto fue escrito con una inspiración generada de mi misma confianza ante el amor, pues, la vida se ha encargado de sensibilizarme, de creer en él, hablar de él, escribir sobre él, y no es mi culpa que la vida me lo haya ordenado, he escrito como aprender a amar, sin saber hacerlo, he hablado del amor sin comprender totalmente su filosofía, he pecado lo sé. En mi camino, me tildaron del “chico perfecto” por mi forma de escribir, me ruborizaron con miles de palabras agradables, todas generadas por mis escritos, por mis palabras y mis historias. Me sentí en algún momento como tal, queriendo y deseando ser tal cual escribía, y lo intente… Pero una y otra vez he fracasado en el intento. Ahora he comprendido que ser lo que escribo seria querer ser ese “chico perfecto” y estoy seguro que no podre serlo, porque no quiero, porque no debo, porque este no existe.

Pido perdón si a alguien engañe, pido perdón a quien lastime, pido perdón si mentí.

En este camino he lastimado a varias mujeres, mujeres que he amado, que he querido y otras que no se quienes son. Le hice mucho daño al primer amor de mi vida, mujer que como otras me amo con todo su ser, y aunque pueda recordar todo lo lindo de esa historia, pesa aun sobre mi haberle causado lagrimas, llanto, dolor, rabia, impotencia y decepción. La amé, y me enseño por sobre todo mucho sobre el amor verdadero. Y aunque tengo razones que reprocharle, no podría hacerlo, la respeto y la aprecio porque fue una amiga, una novia, una amante, una mujer pilar en mi crecimiento. Hubo miedos, hubo pretensiones mal habidas, y así todo acabo. «Te pido perdón.»

Hasta dónde puedo recordar no me he enamorado de muchas mujeres, aun me sobran dedos de una mano para contarlas, esta chica de la que me enamore después, una mujer que me atrapo con solo con verme, me envolvió con su mirada y sus sentimientos escondidos, guardados detrás del muro de concreto este que era difícil de derrumbar. Con tanto miedo pero tantas ganas escondidas de quererme, hice cosas por ella que no había hecho por nadie jamás, la conocí, me ilusione, la mire, la acaricie, la olfatee, le escribí, la enamore, la bese, pero nunca, jamás, le pedí que fuese mi novia… Teníamos en contra esto que todos los enamorados odiamos más que a nuestro peor enemigo, “la distancia”.

Esta bastarda causa imposibilito que ardiera la llama que ya se había encendido, y entre embates de la vida, distancias olvidadas, y palabras que perdían el calor, todo fue apaciguando ese amor fortuito, de su parte, de la mía, y así… con otra persona que fue entrando a mi vida fue como acabo lo que nunca comenzó. Tengo que reprocharle, pero esto no es necesario, porque ella jamás me dejo de querer, ni de extrañar esa sensación al besar que con nadie más pudo sentir. «Te pido perdón.»

Claro está que esta persona que iba entrando a mi vida, vino sin invitación, pero halada por una cuerda invisible que sin ganas que ate a su alrededor, esta persona es esa de la que hablo comenzando esta nota, una mujer incansable que amé, que amé de una manera que no puedo explicar con palabras, por eso no ocupare muchas palabras en ella. Me hizo feliz, la hice feliz. Me amo como nunca a nadie en su vida, y me desprecio como nunca a nadie tampoco. Me dijo que no era más que un falso que no cumplía nunca lo que escribía, por eso le pido perdón. Pero, cual es la diferencia entre este fin de historia y los anteriores, que los anteriores saben y reconocen que tuvieron errores, y por eso no les reprocho nada, sabemos porque termino todo y que error cometió cada quien. Pero usted señorita, esta ciega, y por eso si le tengo que reprochar. Solo le mencionare que cuando comprenda los errores que cometió, espero y su conciencia le ayude a socavar el sentimiento de culpa, porque nadie más lo hará. Júzguese usted misma antes de juzgar a los demás, estoy casi seguro que encontrara, como yo encontré, muchas cosas que no debió hacer en su historia, conmigo. Nadie más que usted tiene derecho a juzgarse a si misma, y luego juzgarme a mí. Porque nadie más que Usted y yo, sabemos como sucedió TODO.

Y entre todo esto podría escribirle muchas otras cosas a esta última, pero no es el sentido de esta nota. Todos claramente cometemos errores, el asunto está en reconocer, perdonar y seguir. Quienes no hacen esto, le demuestran al mundo que su sentido de madurez lo manejan solo de la boca para afuera. No odio a nadie a quien amé o quise, no podría hacerlo jamás, pues el amor es el sentimiento más puro y sincero que se puede sentir, y ni el dolor ni la decepción puede hacer que logres odiar a alguien que amaste, solo quizá, sientes pena por esta persona.

No soy perfecto, y ni siquiera mis palabras son perfectas, mis letras son mi forma más pródiga de expresarme con el mundo, de expresar lo que siento, pienso o quiero. Es ese método adquirido de poder decir algo con hermosura, lo que mi voz aguda y acento extraño no logra en muchas ocasiones. Y es que aunque hablo mucho, no hablo como escribo. Este escrito es ese desahogo, ese sincero sentimiento que llevo semanas callando, estrangulándolo en mi interior, produciendo dolor. Pido perdón a mis lectores por la crudeza y falta de estética de mis palabras, pero esta no es una historia mas, son palabras simples, que escribí con nudos en la garganta y otros sentimientos que no quiero mencionar, tragándome el orgullo y reconociendo que soy el más imperfecto de todos los hombres, que falló en su intento de ser perfecto. 
No intentare ser perfecto, eso no tiene sentido, intentare no hacer daño a quien me ame de nuevo, seguiré escribiendo como siempre lo he hecho, e intentare aprender con sinceridad de mis propias palabras, quien me quiera amar, lo hará sabiendo que las palabras son mi vida, que siempre lo han sido… y que no soy perfecto, no soy lo que escribo, pero aprenderé de eso.