sábado, 14 de septiembre de 2013

Entonces, ¿me parezco a ese chico con el que sueñas?





Siempre me ha dado curiosidad este tema de si cuando las mujeres dicen “Eres el chico de mis sueños” se 
refieren a: 1.- eres el chico perfecto para mí, o 2.- eres el chico con el que sueño siempre cuando duermo. Pensando esto encontré la respuesta en el siguiente escrito, pues como es de esperar, me gusta relatar descriptivamente un tema simple con palabras que lo convierten en algo interesante y adorable.

Aquí me encuentro frente a la ventana y con la cortina abierta, en esta ciudad que ya lleva unas cuantas horas despierta, volteo hacia la cama para decirte buenos días y me doy cuenta que ya no estás ahí, bajo mi cabeza con tristeza y pienso si todo lo que pasó la noche anterior fue solo un sueño, pero no, oí que cantabas esa linda canción caminando por la sala, sonreí, cuando entraste al cuarto estabas medio desnuda, y dijiste buenos días de una forma bastante inocente, dejaste lo que hacías y te acostaste conmigo, que hermosa te veías acostada en mi pecho, intimidada, pensativa, pero hermosa. Mientras nos bañamos platicabas y nimiedades, te reías, opinabas y decías tus verdades, y yo contemplaba tu cuerpo mojado y enjabonaba tu espalda descubierta con mis manos, ¿sabes cuánto tiempo espere a estar contigo? Seguro no lo has notado, pero eso no importa ahora porque estoy aquí contigo, con tu cuerpo junto a mío y mi presente es lo único que es real en este momento.
Luego te prepare el desayuno, un par de huevos con un pan tostado y tocinetas, un jugo natural y un vaso de agua, preparo la mesa porque quiero que sea especial, pues para pasar de lo común a lo romántico solo basta una rosa en ella, vienes, te sientas, y empezamos a comer, me miras y te ríes, me vuelves a mirar y me dices que me amas, aguardo silencio porque quiero disfrutar de ese lindo momento en el que no dejo de sentir lo perfecta que es la vida y el amor, luego yo te respondo que también te amo, y que no cambiaría ese momento por nada del mundo, entonces me preguntas que si yo te amaba de verdad, a lo que respondí bastante exaltado que eras la mujer que me hacía sentir como nadie, no era solo cuestión de una noche de pasión y un amanecer romántico, es que un hombre que no ama, no le prepara un desayuno romántico a su novia jamás, bajaste tu rostro y note que se te aguaron los ojos, con discreción me pare del lado de la mesa en el que estaba sentado y me acerque hasta tu lado, me senté, te abrase, y luego con mi mano gire tu cara hacia mi rostro, te mire a los ojos y te dije que era verdad, que te amaba, que confiaras en mí, bajaste la mirada de nuevo y te dije que no temieras, que me miraras, entonces me miraste y me besaste. Ese beso a diferencia de los de la noche anterior estuvo lleno de cariño y ternura, te bese con suavidad como la ocasión lo ameritaba, me pediste que no te hiciera daño y te dije que yo no era de esos, además que no lo podía hacer porque te amaba, y no puedo hacerle daño a quien amo, sonreíste, te limpiaste los ojos y suspiraste.
Después nos levantamos y salimos al balcón, empezamos a contemplar la cuidad que ya estaba bastante activa, los pájaros aun cantaban y el cielo estaba de un hermoso azul bastante despejado con pocas nubes, entonces,  vi pasar a un par de personas mayores agarradas de la mano, parecía que hacían ejercicio pues llevaban ropa de tipo deportiva, te dije que miraras ese par de ancianos y agregue, así quiero llegar contigo, seguro vas a ser aún muy hermosa cuando estemos en esos momentos, me miraste y te reíste con cara de incredulidad, pero recalque que era en serio lo que decía, o al menos ese era el deseo que tenía en ese momento al ver a ese par de personas imaginándome cuando estemos en esa etapa, sonreíste suavemente y me diste un beso en la mejilla, de esos rápidos que en palabras es igual a decir gracias, entonces entraste al cuarto me llamaste y nos acostamos juntos de nuevo.

Ahí acostados te empecé a cantar con tono desafinado esa hermosa canción que cantabas unos minutos atrás, te reíste mucho pues no era el mejor cantando claro está, me dijiste que me callara con un beso repentino que me diste en la boca, beso que se fue haciendo más apasionado a medida que pasaban los segundos, nuevamente deje de pensar e igual tú, por inercia tu cuerpo quedo sobre el mío y lo inevitable sucedió de nuevo…  Media hora después te encontrabas nuevamente dormida y desnuda en mi regazo,  imprevistamente, abriste los ojos y me dijiste que yo no era un chico perfecto, pero que a tus ojos lo era, porque era el chico de tus sueños, con el que soñabas cada vez que dormías…

Con esto comprendí que esta frase femenina es una ligadura de las 2 razones que comentaba al principio, siempre intento ir más allá de donde mi comprensión me lo permite, intento indagar en esa mente femenina que tiene tan intrigado, y poco a poco estoy descubriendo las respuestas que rebelo en estos escritos, personalmente, jamás he buscado la perfección en mi persona, pues ser imperfecto es ser un humano completo, pero siempre voy a buscar ser el chico con el que sueñas, el que mantienes en tu mente hasta dormida, con el que quieres vivir todas esas cosas que aún no has vivido, y yo me pregunto ahora, habiendo relatado esta situación… ¿me parezco a ese chico con el que sueñas?