jueves, 1 de agosto de 2013

¿Sexo sin orgasmos y voluntariamente?




La evasión del orgasmo despeja a ambas partes de la angustia de ‘cumplir’ con el otro y, de paso, los neo -amantes redescubren el placer y bondades de las caricias, señalan los expertos.

No se trata de una forma de evitar la fecundidad, pero sirve. Tampoco se trata de una tendencia ‘puritana’ que evite el placer, sino de una práctica que, después de casi un siglo de estudio de prueba en terapias de pareja, está tomando mucha fuerza en relaciones que llevan largo tiempo casadas y al parecer, lo que funciona es que la evasión del orgasmo despeja a ambas partes de la angustia de ‘cumplir’ con el otro y, de paso, los neo -amantes redescubren el placer y bondades de las caricias (de ahí que la práctica se haya bautizado con el nombre italiano de ‘carezza’) después de llevar años sin tocarse.

 La precursosa de esta práctica en terapia de pareja fue, a finales del siglo XIX, la doctora Alice Bunker Stockham, quien la definió de esta manera: “Durante un largo periodo de perfecto control, el entero ser de cada uno se funde con el otro y se experimenta una exquisita sensación de exaltación. Esto puede estar acompañado de un movimiento silencioso, enteramente subordinado a la voluntad, para que la emoción de la pasión de los dos no pueda ir más allá de un intercambio placentero.”