martes, 13 de agosto de 2013

Culturizate

 


General venezolano fue Gobernador en Egipto y peleó al lado de Emiliano Zapata, Pancho Villa y las más importantes guerras europeas de principios del Siglo XX.

Rafael Nogales Méndez, quien llegaría a ser general de brigada del Ejército turco y gobernador militar del Sinaí (Egipto).

Nogales Méndez nació en San Cristóbal, Estado Táchira con raices en el pueblo andino de Seboruco. A los 19 años ingresó en la Academia Militar en Bélgica. En 1898 participó como oficial del Ejército español en la guerra en Cuba contra el ejército estadounidense. Fue distinguido con la Medalla al Mérito por su participación en la defensa de Santiago de Cuba. Al terminar la guerra, se alistó en el ejército de Marruecos donde comenzó su relación con los países del islam. Entre 1900 y 1908 participó bajo las órdenes del general Carlos Rangel Garbiras, en la invasión de Venezuela y el intento de tomar a San Cristóbal. En México, forma parte de las acciones de Flores Magón contra Porfirio Díaz y combatió al lado de Emiliano Zapata y luego con Pancho Villa (Doroteo Arango).

De regreso a Venezuela intentó una rebelión contra Juan Vicente Gómez. Al estallar la Primera Guerra Mundial, se incorporó al ejército otomano (turco), donde llegó a ser general de brigada y comandó las tropas que llevaron a cabo la captura de Van, ciudad armenia. En este período de su vida, Nogales Méndez participó en combates en Siria, Libia e Irak. En este último país tuvo a su cargo la defensa de Bagdad contra las tropas británicas. En esa época fue gobernador militar de la Península del Sinaí, en Egipto. En 1916 es designado gobernador del distrito Es-Salt, en Transjordania (Jordania), y al lado del general alemán Friedrich Freiherr Kreß von Kressenstein, derrotó a los ingleses.

Entre 1927-28 participó en la guerra de Augusto César Sandino contra los invasores estadounidenses y publicó su libro El Saqueo de Nicaragua, por lo que fue objeto de persecuciones por parte de las autoridades de Estados Unidos. Murió en Panamá el 10 de julio de 1937. Sus restos fueron repatriados a Venezuela y durante días su cadáver permaneció en la aduana completamente olvidado y abandonado. Por miedo a Estados Unidos, no se le rindieron los honores debido a sus méritos y se relegó su memoria al olvido de los venezolanos. Este gran patriota ha sido excluido de la historia oficial por ser considerado “enemigo” de Estados Unidos e Inglaterra.

Llegó a obtener la Cruz de Hierro de Primera Clase de manos del káiser Guillermo I así como el sable de Mejishovon y la estrella de Mechedieh.